Qué bonito es pertenecer a un lugar y qué bonito sentirse orgullosa de ello.
Atesorar recuerdos de juegos en la calle o de trayectos a casa acompañada de tus amigos.
Recorro de nuevo las mismas calles y caminos que tantas veces recorrí de pequeña y no puedo evitar acordarme de todos mis amigos de entonces.
Tengo de todos un gran recuerdo y les guardo un cariño especial, aunque a algunos ya, apenas los veo, pero siempre me alegraré de su felicidad  y sus logros. 

Qué bonito pertenecer a un lugar y qué bonito sentirse orgullosa de ello.

Iglesia de San Bartolomé. Pozoblanco (Córdoba)

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