Pertenecer a un lugar.

Qué bonito es pertenecer a un lugar y qué bonito sentirse orgullosa de ello.
Atesorar recuerdos de juegos en la calle o de trayectos a casa acompañada de tus amigos.
Recorro de nuevo las mismas calles y caminos que tantas veces recorrí de pequeña y no puedo evitar acordarme de todos mis amigos de entonces.
Tengo de todos un gran recuerdo y les guardo un cariño especial, aunque a algunos ya, apenas los veo, pero siempre me alegraré de su felicidad  y sus logros. 

Qué bonito pertenecer a un lugar y qué bonito sentirse orgullosa de ello.

Iglesia de San Bartolomé. Pozoblanco (Córdoba)

Un pedacito de mi forma de ser.

 

A pesar de todo, y aunque nos resulte difícil y lo único que queramos sea maldecir al destino o a las circunstancias por habernos dejado sin esa persona, debemos quedarnos con lo bueno, con lo positivo.

Hoy, yo me siento afortunada de haberte conocido y de haber disfrutado y aprendido contigo, y es que no todo el mundo puede decir que ha tenido tres abuelas. Sí, tres abuelas, ya que el “bis” yo sólo lo añado porque lingüísticamente es lo correcto.

Siempre he dicho, no sé si lo leí o escuché en algún sitio, que estamos hechos de vivencias, que nuestra personalidad se forma a lo largo de nuestra vida con las diferentes circunstancias y momentos de los que somos, unas veces protagonistas, y otras testigos, y, sin duda alguna, tú siempre serás parte de mi forma de ser.

“Y lo que aprendí contigo, inevitablemente es un pedacito de mi forma de ser” (Arco, Lo difícil)